Cómo transformar tu oficina hacia un modelo circular y eco-responsable en 2022

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No espere más para simplificar la gestión de su parque informático.

Para limitar el impacto medioambiental de una empresa, existen varios niveles de acción posibles:

  • la evolución de las actividades de la empresa;
  • el desarrollo de iniciativas individuales por parte de los colaboradores y colaboradoras;
  • el despliegue de acciones en la oficina.

En este artículo, nos centraremos en esta última dimensión. Por sí sola no es suficiente, pero ya permite activar palancas muy interesantes.

De hecho, hay muchos aspectos de la vida empresarial que se pueden tener en cuenta: energía, equipos informáticos y electrónicos, movilidad y desplazamientos, suministros, acondicionamiento de los espacios, etc.

Estos temas son tan numerosos y amplios que resulta necesario priorizarlos y jerarquizar las acciones que se derivan de ellos.

Implementar botellas reutilizables para limitar el uso de vasos de un solo uso es, sin duda, una acción sencilla y rápida de poner en marcha. Pero no puede sustituir a un análisis más profundo de los posibles ahorros en los aspectos energéticos del edificio, por ejemplo.

Esta priorización puede realizarse después de una fase de medición de impacto, mediante un balance de carbono, por ejemplo, para entender qué acciones deberían implementarse en primer lugar.

Veamos algunos retos y palancas que se pueden activar :

Comprometerse con un enfoque digital responsable

La huella medioambiental vinculada al mundo digital está aumentando considerablemente. Si estás leyendo este blog, seguramente ya lo sabes 😉.

El impacto procede menos del uso de los dispositivos que de su fabricación. Sin embargo, existen gestos que se pueden adoptar para reducir la huella diaria y avanzar hacia un uso digital más responsable.

Y como bonus, también permite ahorrar dinero.

  1. Reducir la tasa de equipamiento.
  2. Alargar la vida útil del material ya existente, por ejemplo adoptando equipos reacondicionados, o externalizandola gestión de tu parque informático.
  3. Adoptar usos más sobrios y responsables para reducir el consumo energético.
  4. Sistematizar, al final de la vida útil, la recogida de equipos para su reutilización o reciclaje.

La tecnología digital responsable pasa, ante todo, por una mayor sobriedad en los equipos, y no tanto por las infraestructuras y los data centers, que además están cada vez más optimizados.

Reducir el consumo energético

Reducir el consumo energético requiere a veces inversiones importantes al inicio, pero permite obtener ahorros financieros reales y un impacto medioambiental considerable a largo plazo.

Sin embargo, conviene realizar un análisis comparativo entre el beneficio medioambiental de la acción implementada y el mantenimiento de la situación existente.

Por ejemplo, puede que una impresora láser que todavía esté en muy buen estado consuma más energía, pero tenga un impacto de carbono menor que la compra de una nueva impresora de inyección de tinta.

Algunas palancas posibles:

  • Ajustar la calefacción, que representa el 50 % del consumo energético en la oficina, según la ADEME: sistema inteligente de control de temperatura, reducción de la calefacción en uno o dos grados, etc.
  • Ahorrar electricidad: bombillas de bajo consumo, limitación de la iluminación artificial para reducir los costes de iluminación, instalación de sensores de movimiento en las salas poco utilizadas.
  • Consumir agua de forma razonada: grifos de agua fría, instalaciones que ahorren agua en espacios como los baños, doble descarga o la cocina, electrodomésticos con buena eficiencia energética.
  • Apagar por la noche los dispositivos que puedan apagarse, como las pantallas.

Adoptar equipos de oficina eco-responsables

El acondicionamiento de las oficinas genera un impacto medioambiental muy importante. En 2019, se recogieron 93.500 toneladas de mobiliario de oficina de empresas francesas que estimaban que ya no lo necesitaban, y actualmente solo el 4 % se reutiliza.
Fuente: Valdelia.

El 96 % restante corresponde en parte al reciclaje, pero también a la incineración y al vertedero.

A escala empresarial, es posible actuar de forma bastante sencilla:

  • Reutilizar al máximo los equipos internamente o en beneficio de otros actores: quizás el mobiliario de la cafetería pueda reutilizarse en una sala de reuniones, o donarse a una asociación.
  • Comprar o alquilar mobiliario procedente de la reutilización. Una silla ergonómica que ya haya tenido unos años de vida en una empresa puede, tras ser reacondicionada, responder perfectamente a tu necesidad, ofreciendo además una mejora en calidad o un ahorro económico frente a un producto nuevo.
  • Priorizar mobiliario diseñado con materiales reciclados o reciclables, así como materiales biosourced y locales, como la madera francesa.

Lo más difícil suele ser identificar qué puede reutilizarse y encontrar los actores capaces de facilitar la reutilización y el upcycling de mobiliario.

Fairspace responde a esta necesidad ofreciendo soluciones de acondicionamiento sostenibles para empresas, imaginando y diseñando espacios de trabajo basados en principios de economía circular y calidad de vida en el trabajo.

Reducir los residuos y fomentar el reciclaje

Cada empleado del sector terciario produce entre 120 y 140 kg de residuos al año, según la ADEME.

Esta cantidad impresionante de productos destinados al descarte invita a implementar algunas acciones sencillas para reducir el desperdicio:

  • Crear zonas de clasificación de residuos compartimentadas y ofrecer siempre al usuario la posibilidad de separar sus residuos.
  • Utilizar el papel y la tinta de forma razonada, configurando correctamente la impresora y sensibilizando a los equipos. También conviene recurrir a papeles certificados y cartuchos de tinta reciclados.
  • Invertir en vajilla reutilizable y máquinas de café sin cápsulas.

Estas 4 líneas de prácticas eco-responsables que se pueden implementar en el entorno profesional te permitirán no solo ahorrar dinero, sino también generar un impacto significativo en nuestro medio ambiente.

Aunque puedan parecer un esfuerzo económico, organizativo y práctico al principio, merecerán la pena a largo plazo.

Este artículo es una colaboración con Fairspace, la startup dedicada a crear espacios de trabajo sostenibles.

Fairspace ofrece una solucion llave en mano a empresas y administraciones que desean acondicionar y amueblar sus espacios de trabajo de forma sostenible. Intervienen en todo el proyecto, desde la ideación hasta la instalación final de los equipos.

Su enfoque, centrado en las condiciones de trabajo y la calidad de vida, facilita la adhesión de los usuarios y la durabilidad del uso de los espacios creados.

Más allá de la dimensión estética, los espacios creados son, sobre todo, útiles, cómodos y duraderos.


Fuentes

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